¡Bienvenida! Te estábamos esperando…

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¡Qué gran día cuando en la empresa se anuncia la jornada intensiva! Para los que trabajamos del desayuno a la cena es un gran momento. Por fin tener tiempo para hacer todas esas cosas que entre semana son imposibles de llevar a cabo por los horarios interminables de trabajo.

Y ahora, ¿qué hago con tanto tiempo libre? La falta de costumbre hace que nos cueste un poco adaptarnos a esta maravillosa tarde solo para nosotros. Los primeros días las tardes son la excusa perfecta para quedarnos en el sofá traspuestos después de comer… porque con el calor que hace aquí cualquiera sale a la calle a las 17h. Pero, ¿habéis visto la parrilla televisiva? Con lo que ponen a veces me entran ganas de volver a la oficina…

En Bualá no podíamos ser menos y también abrimos el mes de julio con nuevo horario, aunque en realidad no es que se cumpla siempre. Nuestra forma de trabajo, las vacaciones que se acercan y el cierre de 15 días de la empresa nos obligan a saltarnos a la torera lo de la jornada intensiva y siempre acabamos echando más horas que un reloj.

Dicen los expertos que la reducción de horas de trabajo, además de los beneficios obvios, hace que seamos más productivos. Y creo que llevan razón, cuando trabajamos contentos y descansados rendimos más, lo tenemos claro. Nuestra profesión exige creatividad, inspiración, ingenio y darle mucho al coco para dar con soluciones creativas que ayuden a nuestros clientes en la consecución de sus objetivos y a veces cuando tenemos esas jornadas maratonianas de trabajo notamos muchísimo el desgaste, nuestra imaginación se escabulle y nuestra claridad de ideas se hace oscura…

Y es que nos encantaría salir a las 17 ó 18 h. y tener tiempo para estar con la familia y los amigos, para practicar deporte, hasta para poner una lavadora y hacer la compra, cosas que dejamos siempre para el fin de semana.
Pensad que pasamos más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con nuestra propia familia… Un tanto extraño esto ¿no?… Con horarios tan amplios nos perdemos muchas otras cosas de la vida que son muy necesarias.

Algún día, cuando aumentemos el equipo de Bualá, aspiramos a tener un horario que sin ser de funcionario nos permita tener una buena calidad de vida, evitando así vivir en una carrera constante, y en consecuencia trabajemos más motivados y descansados. Mientras tanto… ¡disfrutemos de la jornada intensiva!

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