La importancia de saber decir No

La importancia de saber decir No

24-11-2017

Como decían las abuelas… Más vale una colorá que ciento amarillas. ¡Y qué verdad es!

En el ámbito comercial, cuando captamos nuevos clientes y les proponemos una reunión a través de correo electrónico, mensaje privado de Linkedin, u otra vía, casi el 85% no contesta nada, hacen un sonoro cri, cri, cri, y la verdad es que no lo puedo entender. Nos cuesta decir NO.

Creo que en general empatizamos poco con los demás, si alguien contacta conmigo para ofrecerme sus servicios o productos y no estoy interesada lo digo, con todo el respeto y amabilidad posible, por supuesto, pero no les hago perder el tiempo esperando eternamente una respuesta por mi parte que nunca llegará. Si lo analizamos bien, decir no es un palo, ya que se genera una situación incómoda, por ello hacemos oídos sordos y preferimos no contestar creyendo que es la mejor opción, sin embargo, estamos generando todo lo contrario, un estado de espera e indiferencia hacia nuestro interlocutor.

Cada día llegan multitud de solicitudes de todo tipo, proveedores de medios de producción que quieren presentarnos sus servicios, compañías telefónicas, comerciales de seguros, etc. Y de verdad, estoy convencida de que no cuesta tanto decir “no me interesa” y la otra persona te lo va agradecer puesto que le ayuda a cerrar ese capítulo y concentrarse en otra cosa.

Seguro que os habrá pasado, un cliente potencial os pide una propuesta o presupuesto sobre algún servicio, por supuesto urgente. Lo dejáis todo, os lo curráis, se lo mandáis y... ¿Sabéis cómo termina, no? Pues eso, aquí seguimos esperando...

Y qué decir de los concursos que convocan empresas privadas, no me refiero a las administraciones públicas que sacan a licitación sus contratos, sino a compañías que invitan a proveedores del servicio que necesitan para que trabajen gratis en una propuesta para ellos en tiempo récord, sin ningún tipo de regulación ni criterios objetivos de valoración de las propuestas. Ni que decir tiene que este tipo de actividades nos parecen poco profesionales y no deberían existir, sin embargo, en nuestro sector desgraciadamente, es el pan de cada día. Pues imaginaos si encima de trabajar durante semanas gratis para esa compañía y presentar tu propuesta con toda la ilusión del mundo, ellos no tienen ni la delicadeza de comunicarte que no habéis sido seleccionados. Y pasa, os aseguro que pasa.

Otro ejemplo, nos llegan infinidad de CV espontáneos que quieren trabajar en Bualá. A pesar de que ahora no tenemos ningún proceso de selección abierto, me gusta leer todos y cada uno de esos correos, pero sobre todo me gusta contestarles personalmente. Ellos se han tomado el tiempo de preparar su CV y su candidatura, unos más que otros, se han empapado de mi empresa, como mínimo tengo que agradecerles su interés y desearles la mejor de las suertes, y quien sabe, quizás esas personas que con ilusión enviaron su CV a Bualá, en un futuro serán colegas de profesión.

Venga, animémonos a ponernos en la piel de la otra persona, empaticemos y actuemos como nos gustaría que hiciesen con nosotros. Repite conmigo, NO. ¿A que no es tan difícil?

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