Cómo ser un buen comercial sin perder la sonrisa

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Trabajar de comercial está mal visto. No he escuchado nunca a una madre decir orgullosa “Mi hijo/a es comercial”, sin embargo, sí he escuchado “Mi hijo/a es médico, abogado/a, empresario/a, etc., acompañado del golpe en el pecho. Los comerciales tienen una inmerecida fama de mentirosos y embaucadores, por ello no es una profesión deseable.

Pero además de la mala fama hay otras razones por las que quizás ser comercial no es el sueño laboral de mucha gente. Sentimos con frecuencia que estamos pidiendo un favor al pedir que nos escuchen. Cuando realizamos el primer contacto en nuestra mente da comienzo el auto boicoteo: “Qué vergüenza”, “Me van a decir que no”, “Seguro que ya tienen una empresa que hace lo mismo que nosotros”, etc. Sentimos como si estuviéramos molestando y, cuidado, porque lo transmitimos…

Por si esta tensa situación que acaba de empezar no es lo suficientemente tensa, está el temido “NO”… Pero párate. Piénsalo, es solo una cuestión de estadística, a medida que vayamos coleccionando negativas, la clave está en ser constantes y pacientes porque el sí ya está más cerca. Y quién no se estremece al recordar la sensación del sí, de la oportunidad abriendo la puerta. Ocurre como en Gran Hermano donde todo se magnifica… en este caso, tras los 20 “no” cuando llega el “sí” nos parece que todo el sacrificio, y la espera han merecido la pena, nos compensa tanto que sobrestimamos la oportunidad.

Si lo pensamos bien, todos tenemos que vender, sea cual sea el puesto que ocupemos. Si eres emprendedor/a con más razón. Debes aprender a vender, ya sea tu marca, tu producto, tu servicio o a ti mismo/a. Eso sí, cuentas con una gran ventaja, si ya has emprendido eres una persona valiente y apasionada por tu proyecto, y lo más importante, motivada y con muchas ganas de trabajar. Lo demás son solo procedimientos sencillos que al practicarlos se convierten en buenas costumbres.

Lo fundamental, la sonrisa y una actitud positiva. Una sonrisa cuesta muy poco y tiene muchísimo valor. Mantener una actitud positiva es fundamental para romper el hielo, y además es contagiosa. A todos nos gusta trabajar con profesionales a los que se les nota que disfrutan de su trabajo por lo que deja que salga esa energía.
En ocasiones esa actitud puede ser difícil de mantener ya que la venta es una labor compleja y sacrificada, pero no te desanimes, como decíamos antes ¡El sí está muy cerca!

Prepara tu argumento de venta. Parece una perogrullada, sin embargo, muchas veces las prisas, el desconocimiento o el cansancio nos impiden trabajar en nuestra argumentación de venta como es debido.

1. Cree en ti y en tu producto o servicio. Nunca vendas algo en lo que no creas ciegamente.
2. Determina un nombre para tu producto o servicio. Los clientes identifican mejor lo que vendes si tiene un nombre concreto, paquetiza, eso les gusta.
3. Plantea el problema y ofrece la solución. Tenemos que saber plantear el escenario idóneo para que el cliente sea consciente de la necesidad y enseñarle la solución que ofrecemos.
4. Vende los beneficios, no las características. Céntrate en contar qué ventajas ofreces a tus clientes con tus productos o servicios.
5. Proposición única de venta. Céntrate en encontrar qué ventaja diferencial tienes con respecto a tu competencia y cuéntala.
6. Determina las posibles objeciones que puede poner tu cliente y ten preparadas las respuestas. “No es urgente”, “No lo necesito”, “No tengo presupuesto”, etc. Piensa siempre que si la oportunidad no se da ahora podría darse más adelante, sé organizado y planifica las siguientes acciones hasta conseguir tu objetivo de venta.

Ánimo, que ser comercial no es tan malo. Ármate de paciencia, disfruta de tu trabajo y ¡sonríe!

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