Infografía, el arte de contar cosas

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Hoy me gustaría hablaros de una de mis grandes debilidades, la infografía. Desde que soy pequeña me fascina. Siempre andaba rebuscando entre revistas, libros del cole y de  bachillerato de mis padres o manuales de electrodomésticos y herramientas en casa de mis abuelos, en el taller de mi tío o en mi casa, por si encontraba algún tesoro que pudiera llevarme a mi particular colección de cosas que molaban. Cuando encontraba alguno, allí me quedaba mirándolo y observándolo pasmada, sin saber por qué sólo quería guardarlo en una de mis cajas. A día de hoy, analizo todo este material y entiendo por qué me dedico a lo que me dedico y sé que, además de sentir gran debilidad por el diseño de los 50, 60 y 70, siento especial fascinación por las infografías.

Desde unas instrucciones de uso de la máquina de coser “He aquí su Alfa Modelo 104 Rotomatic” pasando por publicaciones de la revista humorística La Codorniz y un manual en alemán de la Agfa Optima que encontré en Don Cecilio, hasta la infografía desplegable más extravagante, loca e inteligentísima que se usó de portada del cómic Jimmy Corrigan The smartest Kid on Earth, cuyo autor reivindicaba desde el epílogo la secuencia de imágenes y pictogramas sencillos  como un lenguaje muy útil, que no debíamos perder por hacernos adultos, para contar historias prescindiendo de grandes palabras. Todos estos tesoros guardados por diseño y en especial por su infografía.

Antes de continuar, un breve inciso. Amigo Hino, si me estás leyendo no te hagas más preguntas… ¡Sí! ¡Soy la peor! Tu Jimmy Corrigan lo tengo yo, pero a buen recaudo…jeje. Sano y salvo en casa. Ahora sigamos.

El uso de la información visual ha crecido muy sustancialmente en los últimos años. Nuestro día a día está tan sobrecargado de información escrita que una infografía puede ser la forma más persuasiva, atractiva, accesible y fácil para transmitir un mensaje. Tanto es así que se ha convertido en uno de los principales recursos del marketing online, ya que se adapta a las redes sociales y tiene gran capacidad de generar links, menciones y relevancia, además de aportar grandes beneficios para el branding.

A día de hoy la infografía tiene infinidad de formatos en la que desarrollarse, ya sea impresa, interactiva, multimedia, digital… Se presente en la forma que se presente o sea del tipo que sea (publicitaria, periodística, científica, etc.), el objetivo de una buena infografía siempre debe ser facilitar la transmisión de una información a través de imágenes sintéticas y esquemas explicativos fáciles de entender, y eso conlleva un exhaustivo análisis y una gran comprensión de lo que debe contar.

Por eso la buena infografía, más allá del diseño, me fascina, porque no consiste en hacer un estético vuelco de datos, sino que siempre hay una infografía por infografista.

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