Buscando inspiración fuera de la oficina en el primer Bualá Gourmet

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Somos unos enamorados de nuestro trabajo y también nos encanta comer bien… aunando estos dos aspectos nace Bualá Gourmet.

El objetivo que se esconde tras esta iniciativa pasa por encontrar nuevos espacios inspiradores donde reunirnos y hacer brainstorming sobre los proyectos de nuestros clientes, así como los nuestros propios. A veces, la carga de trabajo del día a día no nos permite encontrar momentos y espacio para echar el freno y ponernos a inventar.

La dinámica es la siguiente: cada compañero selecciona a su antojo un bar o restaurante y el menú para sorprender al resto. Una vez al mes dejaremos el material de trabajo en la oficina y nos reuniremos en torno una mesa con cubiertos para “airear la mente”, boli y papel. La primera experiencia culinaria fue en Rocala.

Rocala abrió sus puertas este mismo año y, según nos contaron, nace a modo de homenaje al fundador del grupo La Raza, Don José Rodríguez Cala, y de ahí que el nombre del restaurante provenga de la fusión de sus dos apellidos.

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Todos los detalles del establecimiento están muy cuidados. Es evidente que se preocupan por crear un ambiente agradable en el que sus clientes puedan sentirse cómodos y disfrutar de una sobremesa distendida. ¡Nosotros no fuimos menos!

Pero vamos a lo que verdaderamente importa… ¡la comida!

La carta de Rocala está llena de platos originales y vanguardistas, con una amplia variedad de géneros, lo que permite satisfacer todo tipo de paladares. Nadie se irá descontento de Rocala, a no ser que se empeñe en ello.

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Era nuestro primer Bualá Gourmet y quisimos darnos un homenaje como Dios manda. Probamos la ensaladilla de pollo confitado, el risotto de pulpo frito y setas, el canelón de carrillera y algún que otro plato que tardaremos tiempo en olvidar; pero a la hora de elegir la mejor tapa, la decisión fue unánime: flipamos con la lasaña de langostinos y aguacate. Estaba fuera de carta, el camarero nos la recomendó y nos costó poco trabajo entrar al trapo… ¡bendita elección!

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En líneas generales, la visita a Rocala fue un gran acierto. Ningún integrante del equipo había estado nunca y repetiremos seguro, ya sea juntos o por separado. Por poner un pequeño “pero”, diríamos que quizás las cantidades de las tapas y platos no es muy abundante… ¿o puede que sea cosa nuestra porque nos quedamos con ganas de más?

Dentro de un mes tenemos otra cita con nosotros mismos y nuestras ideas. Ya os contaremos 😉

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