¿Trabajando en agosto en Sevilla? ¡Enhorabuena!

Sevilla

Eres un afortunado. Trabajar en agosto cuando todo el mundo menos tú está de vacaciones también tiene su lado bueno, ¡y lo tiene desde que suena el despertador!
1. Olvídate de los atascos, ahora están en los accesos a las playas, pero en Sevilla la carretera es toda tuya y de los que estamos como tú. Y así llegas antes, lo que te permite o bien despertarte más tarde o bien aprovechar mejor el ratito del desayuno. Y si vas en transporte público, tienes asiento asegurado en hora punta.
2. Aparcar en la puerta. Llegar a la oficina a primera hora y no dar vueltas buscando aparcamiento es una sensación que te alegra la mañana antes del café. Y si ya tenías parking y no te pasaba esto, ¿qué tal cuando visitas a algún cliente? ahora es llegar y topar.
3. Jornada intensiva. Aunque para nosotros es una leyenda urbana, para los muchos que la pueden disfrutar, es el único momento del año en el que pueden deleitarse con las tardes libres, siestas, niños, piscina, etc.
4. Trabajo más calmado. Se nota que tus clientes están de vacaciones y ya no todo es ¡URGENTE! Bajas el ritmo y trabajas con mayor concentración y dedicación. Disfrútalo que luego viene septiembre y vuelve el temido “para ayer”.
5. Hacer la compra. Cualquier establecimiento en Sevilla en agosto tiene los pasillos despejados solo para ti, y los lineales completitos para que no te falte ningún producto. ¡Ojo! que en septiembre no volverás a vivir esta experiencia, porque a la vuelta de las vacaciones los supermercados se convierten en campos de batalla de recién llegados con la nevera vacía.
6. El gym. Esa clase de zumba hasta la bandera es historia, ahora puedes abrir los brazos sin darle una colleja accidental a tu compi de al lado, y trotar libremente. Se acabó eso de hacer turnos para los ejercicios en máquinas, la elíptica ahora es toda tuya.
7. Afterwork. Como mola esa cervecita con tapa después del trabajo, eso que hacías solo los viernes porque por la tarde había que volver a currar. Ahora tenemos la excusa perfecta para escaparnos algún medio día entre semana y pegarnos un homenaje. Que para eso no tenemos vacaciones…
8. Reservar está chupado. Ese sitio del que te han hablado todos tus conocidos y tú aún sin conseguir mesa… Ahora sí, seguramente con el exilio veraniego tendrás mesa y podrás practicar el slow food, comiendo sin prisas ni bullicio.

No me dirás que después de leer esto no te sientes afortunado/a de estar trabajando en Sevilla en agosto. Porque además me he guardado lo mejor para el final… ¿Cómo sienta de bien irte de vacaciones cuando vuelven los demás? ¡Feliz verano!

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