Un lugar donde perderse

Blog-081214

Ni los ilustradores, ni los diseñadores ni los publicistas somos artistas, necesitamos comunicar una idea con el objetivo de vender mejor un producto determinado. Por eso, no hay nada mejor para alimentar nuestra creatividad y capacidad de resolución como dar un paseo crítico por aquellos sitios donde otros como nosotros exponen sus trabajos con la esperanza de que consumamos sus productos.

No, no vamos a ir al supermercado… Hoy queremos dedicar esta entrada a dos de esos lugares que desatan nuestra imaginación. Esos que hacen que dejemos de controlar nuestros ojos y donde podríamos perdernos durante horas sin desear otra cosa más que seguir descubriendo.

El primero de ellos es un museo de contenido de entretenimiento del siglo XX y XXI en el barrio de Triana, Don Cecilio. Lo conocí gracias a un amigo que me inició en el mundo del cómic y, desde entonces, ¡cuántas tardes he echado allí! Es un auténtico rastro de vinilos, cómics, revistas, periódicos, tebeos y numismática, en forma de tienda de unos 1000 m2 que pondría nervioso al más desordenado. Perderte entre montones y montones de libros, vinilos y vinilos apilados de manera que detrás de Jimmy Hendrix puedes encontrar a Rocío Jurado, es una experiencia genial. Además en este desorden su dueño, un señor de sesenta y tantos, encuentra el orden fácilmente: “¿Los Adolf? Sí claro, de Osamu Tezuka, el padre del cómic japonés… Aquí lo tienes, los cinco tomos”. Os recomiendo una tarde en Don Cecilio, estoy segura que saldréis maldiciendo al tiempo por haber pasado tan deprisa y satisfechos, no sólo por toda la información y el conocimiento obtenido, sino porque sin duda alguna habréis hallado algún tesoro entre estanterías.

Para pasar horas y horas de entretenimiento y aprendizaje en el segundo lugar del que quiero hablaros, no tengo que salir de casa. Hace algunos años buscando en internet un póster de una película fantástica de culto de serie B para un amigo muy friki, encontré una página web con la que quedé completamente hipnotizada The Wrong Side of the Art. Entonces buscaba el cartel de la película de Barbarella para imprimir en un A4, y fue entonces cuando me topé con esta monumental base de datos de pósters de películas a calidad aceptable desde 1910 hasta la actualidad. En este lugar encontrarás solo rarezas, nada de carteles de películas populares y corrientes, nada de Kubrik, Guerra de las Galaxias o Spielberg. Está exclusivamente dedicado a producciones de bajo presupuesto y la cartelería más extraña, curiosa y a veces absurda que puedas imaginar. De verdad, no os lo perdáis.

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